miércoles, 11 de abril de 2018

Molinos en Holanda

Queridos lectores,

Los relatos son una forma amena de presentar temas a veces complejos de manera fácil de entender, casi visual. Esta semana, Carlos Vergara nos ofrece un pequeño relato de ficción distópica para mostrarnos un posible futuro próximo al que nos llevaría una cierta manera de gestionar la crisis energética en un contexto de cambio climático. Les dejo en sus capaces manos.

Salu2,
AMT 

Molinos en Holanda

Por Carlos Vergara

Diez años después:

El temporal marítimo había sido inusualmente intenso y prolongado en el tiempo. La flota pesquera, incluidos los barcos más grandes, había permanecido amarrada a puerto durante más de 15 días y las lonjas de todo el país estaban por completo desabastecidas. Uno de los buques de China Shipping tuvo que volver de emergencia al puerto de Flandes, después de perder gran parte de su carga; de hecho, si las mercancías que portaba no hubieran sido en su mayoría de flotabilidad positiva se habría hundido irremediablemente. En las noticias no se hablaba de otra cosa, pero lo peor, aún habiendo pasado la tormenta, estaba por llegar. En el despacho las pantallas se sucedían una tras otra en la gran fila de monitores mientras los dos técnicos discutían y danzaban con sus sillas de un puesto a otro.
 
-Vamos a dar energía de arranque para el sector 7.-dijo Philip sin mirar siquiera a su compañero Jonas.
 
Las cifras se reflejaban en sus gafas con un tono verdoso, sus ojos, rojos y temblorosos necesitaban un descanso tras haber estado toda la noche en vela.
 
-¿El sector 7? Pero si ya lo hemos comprobado 3 veces. El 7 y todos los demás, estamos rebasando la cuota de suministro y los generadores auxiliares necesitan repostaje.
 
-Jonas, si no conseguimos reactivar algún sector de forma grupal estamos perdidos. O eso o nos montamos en el remolcador y probamos turbina por turbina. Y yo no sé tu pero llevo 24 horas despierto y en menos de 10 minutos va a entrar el director técnico ejecutivo y le tenemos que dar algo.- el tono de Philip era sereno pero contenido, su angustia y crispación comenzaban a ser evidentes.
 
-Sector 7... Anulando advertencia... en 10 segundos tenemos 100 caveas...- y al pulsar el botón se reclinó sobre la butaca con las manos en la nuca.- y en 3, en 2, en 1...

Durante un momento la pantalla se tiñó de verde para, poco a poco pasar a rojo y finalmente en negro. La inyección de energía para vencer la carga inicial de los generadores e iniciar la producción del parque eólico más grande del Canal de la Mancha había sido un fiasco, otra vez. Muy poca gente lo sabía realmente, pero las enormes turbinas de medio kilómetro de altura producían electricidad, cierto, pero también consumían, sobre todo para el arranque. El sonido de la puerta electrónica sacó a Philip y a Jonas de sus cálculos y de su asombro. A sus espaldas una voz grave, quizá demasiado impostada, retumbó en la sala.

-Y bien, ¿qué tenemos, chicos? - preguntó Peter van der Bluner quién, en actitud paternalista, sujetó ambos respaldos de las sillas en un gesto que perturbaba en demasía a Philip, y éste estalló:
 
-Nada, ¡NO TENEMOS NADA!. Es definitivo y se lo digo desde ya. ¡NADA!. El mayor parque eólico de Holanda. Borrado. Ahora mismo es carísima chatarra a la deriva. Se lo dije anoche, anoche cuando me tenía que haber ido al cumpleaños de mi hija y se lo digo ahora. NADA.- la voz de Philip sonaba rota, desesperada, y no sin razón.
 
De inmediato Peter soltó ambas butacas cruzándose de brazos, irguiéndose y mirando de soslayo a uno y otro subordinado.
 
- Philip, Jonas, están ustedes aquí porque son los mejores, porque han estado desde el principio, porque si había y hay alguien que pueda solucionar esta situación adversa siempre han sido ustedes. Mi confianza es total en sus capacidades y es por eso que les voy a creer pero antes de que abandonen esta sala hoy les voy a pedir una última cosa. El grupo de inversores japoneses va a entrar en esta sala en...-y miró un ostentoso reloj de pulsera con un gesto mil veces ensayado- menos de 8 horas. Como si ahora mismo se suben a una bicicleta estática con una dinamo y ponen en verde esta consola pero tienen que hacerlo. La inversión japonesa es crucial; sin esos malditos yenes no podremos reparar nada, no podremos instalar nada y todo GEMINI habrá sido un terrible fiasco económico y energético. Para ese entonces necesito ver en esa pantalla datos positivos de generación, no admito ese NADA como respuesta. O consiguen eso que les pido, QUE LES EXIJO, o cuando salgan por esa puerta, cuando abandonen el edificio, no necesitaré que vuelvan más. No me importa de dónde venga la generación. - Y abalanzándose sobre las butacas de nuevo soltó un sonoro y amenazante pero entredientes:
 
-¿Correcto?
 
Philip y Jonas quedaron absortos y desconcertados, pero el señor Peter aún esperaba una respuesta y la exigió casi con violencia:
 
-¿CORRECTO? - y el quejido exhortativo retumbó tanto en sus oídos que de forma tan pueril como anulada respondieron bajando la mirada.

-Sí, señor.
 
-Bien, muy bien. -dijo con un tono forzadamente relajado. - Pues manténganme informado. - Y salió de la sala mirando su smartphone mientras tecleaba aceleradamente.
El silencio quedó intacto durante muy pocos segundos, y Philip encendió una emisora que tenía sobre la mesa.

- Muelle, aquí Albatros. Necesitamos una motora lista en menos de 20 minutos. Cambio.- el ruido rosa inundaba la estancia y en cuestión de 4 segundos una voz anónima respondió.
 
- Sin problemas Albatros, Motora 3 ¿orden, tripulantes, combustible, retorno aproximado? Cambio.
 
- Eh... si. Revisión rutinaria, cuatro tripulantes, carga completa, desembarco en muelle dos, 20 horas. Cambio.- Jonas le estaba mirando un poco confundido y temiéndose a la vez lo peor. De nuevo la radio emitió.

- Recibido, les esperamos a las 8:20. Cambio y a la espera.

No les entusiasmaba la idea de hacerse a la mar y menos en el estado actual de oleaje, con mar fuerte, pero tenían que verlo con sus propios ojos, tomar imágenes y decidir el siguiente paso. No se hacían una idea aproximada de lo que iban a encontrar y ni de lejos se acercaban al peor de sus cálculos. Pasaron antes por el cuarto de técnicos y solicitaron a su mejor técnico. Manuel estaba preparándose como si de alguna manera ya supiera a lo que le iba a enfrentarse hoy. Arnés, casco y una maleta completa de herramientas.

- Manuel, posiblemente hoy tengamos que hacer unas cuantas horas. Es imprescindible .- era muy poco profesional exigir horas extras al personal pero últimamente no infrecuente. 

- Entiendo, ¿Regresaremos de día? - el holandés de Manuel revelaba su nacionalidad casi a la legua aunque se esforzaba en hablar muy correctamente.

- No creo, quizá a última hora, pero eso no es lo peor. La llegada será en muelle 2. -Manuel sabía muy bien que significaba aquello. Tener que hacer un trayecto por carretera de más de dos horas hasta su casa al acabar la jornada.

- Entonces necesito hacer una llamada y pasar por la cafetería. - La practicidad del español en todos los aspectos era casi espartana pero a la vez muy necesaria.

- ¿La cafetería? Partimos en 20 minutos. Philip estaba enfrascado en el problema que tenía entre manos, tanto que era incapaz de ocuparse de cosas mucho más evidentes, lo cual, en alta mar, podría ser incluso fatal.

- Señor, con el debido respeto. Si vamos a salir con este mar, durante más de doce horas, necesitaremos comer en cantidad suficiente. Y no solo eso, pues es más que posible que el mar se tuerza solo un poco más y tengamos que pasar la noche en una de las torres, algo que resulta harto desagradable sin poder tomar un bocado. Para mi, y creo que para ustedes a juzgar por el aspecto que traen, nos vendrá bien pasar antes por la cafetería. - y no podía estar Manuel más acertado.

- Tienes razón Manuel y cuando tienes razón, tienes razón. - dijo Jonas un tanto aliviado y poniéndose ya no del lado del técnico sino mirando fijamente a Philip buscando ese gesto de aprobación democrática que provocaba el 2 contra 1.

- Bien, desayunamos, nos proveemos y en 40 minutos partimos. Yo voy a llamar a casa e igual estaría bien que hicierais lo mismo, por lo que pueda pasar hoy.

El trabajo en GEMINI se había vuelto insufrible en los últimos dos años. La operación que iban a llevar a cabo ese día hacía tan solo 3 años apenas les habría llevado menos de dos horas de helicóptero. Al perder la tercera aeronave por problemas mecánicos derivados de impurezas en el combustible, la compañía estimó que sería más interesante operar con lanchas neumáticas de cabina cubierta y dos motores fuera borda GLP. Nada más lejos de la realidad. Por pretender ahorrar unos miles de euros Philip, Jonas, Manuel y el patrón de la lancha, el señor Borjklund, iban a arriesgar y perder un día entero de su vida. La primera linea de aerogeneradores estaba a más de 80 kilómetros de la costa y a casi 100 desde el muelle 1; desde esta primera fila de aerogeneradores y durante 20 kilómetros cuadrados se extendían en el campo de generación eólica marítima más grande de Europa o eso fue algún día, durante algún tiempo.

*****

El ruido sordo y monótono de la motora cesó por completo dejando al mar volver a sonar. Rumor de las aguas, viento incesante y nada más. El patrón de la embarcación sacó los prismáticos de su funda y comenzó a otear el horizonte.

- ¿Sucede algo, señor Borjklund?- el viejo señor Borjklund era marino, entrado en los 60 y con una pericia marinera fuera de toda duda. Había navegado por el Círculo Polar y fue el primero en surcar el Mar del Norte en pleno invierno en un barco mercante, sin rompehielos, en 2018. Su afirmación les dejó tan helados como el viento que se coló en la cabina al abrir una claraboya para asomarse y tener mejor visión.

- Deberíamos haber llegado. Las coordenadas del GPS dicen que estamos justo encima de la primera linea.- aseveró mientras se descubría la capucha.

- Debe haber un error en la precisión del GPS, quizá deberíamos continuar un par de millas más.- propuso Jonas mientras manipulaba un GPS de mano.

- Lo que diga el GPS me trae sin cuidado, pero en este caso tanto el satélite como yo decimos lo mismo, señor Jonas. No es por contrariarle pero sus molinos no están... al menos dónde deberían estar y menos haciendo lo que deberían hacer.

- Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete. - entonó Manuel en un español quijotesco para intentar quitar hierro y tensión al asunto, y al decir esto se incorporó sobre el GPS de Jonas y le señaló un punto a menos de 200 metros de su posición.- Aquí, señor Jonas, si estamos en el sitio correcto, este punto no se puede haber movido. Es un afloramiento rocoso, un islote en el hace unos 5 años anidaban varias parejas de frailecillos, hoy solo queda la roca.

- ¿Frailecillos?- preguntaron los tres hombres al unísono.
 
- Frailecillos.- dijo afirmativamente el patrón arrancando el motor y volantando enérgicamente el timón sin perder un solo segundo.
Y encaminaron la lancha hacia el punto en cuestión. No pasaron ni tres minutos cuando Philip avistó la isla rocosa. Se aproximaron y Manuel se asomó por la claraboya.

- No hay duda, es aquí.- dijo volviéndose a meter rápidamente en la cabina.

Durante unos minutos Jonas y Philip quedaron absortos, intentando averiguar que era exactamente lo que había sucedido. Desde lo alto del islote vislumbraron lo que se suponía era la linea más reciente de turbinas, solo eran ya algunos soportes tumbados o visibles, sumergidos en aguas poco profundas. El panorama era desolador, el parque eólico por completo había sido engullido por el mar. Manuel, que de alguna manera ya se esperaba semejante panorama les sacó de su asombro con una serie de datos.

- Si me permitís unas preguntas, quizá su respuesta os permita averiguar por qué estamos en esta situación. Durante la tormenta de 2020 perdimos solo 3 molinos ¿correcto? - comenzaba el técnico.

- No lo sé, debería consultar los datos, pero recuerdo que instalamos al menos 300 aerogeneradores ese mismo año. - replicó Jonas sin saber muy bien a dónde quería llegar Manuel y entonces Borjklund interrumpió.

- Si no les importa, viendo que aquí no vamos a hacer ya nada hoy y menos sin molinos a la vista. ¿regresamos?- la impaciencia del patrón estribaba en un cúmulo de nubes que se abalanzaba sobre ellos a una velocidad constante.

- Un momento, necesito hacer unas cuantas tomas de video y unas fotografías antes de volver. - dijo Philip sacando una cámara con un potente teleobjetivo de su mochila.

- Dese prisa. Igual tiene usted suerte y fotografía un frailecillo, pero lo que son molinos... - el tono del señor Borjklund comenzaba a ser algo irritante para Philip pero lo dejó pasar. Consiguió buenas tomas de algunos postes seccionados, cimentaciones arrancadas del fondo arenoso e incluso, gracias al polarizador, una toma en la que se distinguía perfectamente la silueta de un molino eólico a unos 5 metros de profundidad, como un pecio energético. Revisando el material obtenido en la pantalla de la cámara sobre el islote le pareció ver moverse algo entre la tierra. Con el instinto de un cazador fotográfico apuntó hacia una oquedad y en el momento en el que el zumbido del enfoque terminó soltó una ráfaga de imágenes. Y allí estaba, aguantando el temporal como si tal cosa, un frailecillo en su cueva. Philip ya no necesitó más.

- Señor  Borjklund, llévenos a casa, ¡lo más rápidamente posible! -gritó Philip hacia la lancha motora.

- Ya era hora. - respondió  Borjklund casi a sí mismo mientras cogía la radio para avisar de su retorno al muelle.

******

La pequeña aventura marina les había consumido más de cinco horas, cinco horas para cerciorarse de que el parque eólico ya no existía y les quedaban menos de tres horas si querían intentar algo para salvar sus empleos y en cierto modo el de mucha otra gente.

Descargando las imágenes en uno de los ordenadores no podían dar crédito a lo que el monitor de alta definición mostraba, pero finalmente Jonas reaccionó.
 
- ¿Cuánto tiempo tarda el Ciclo Combinado Moerdjik en estar al cien por cien? - preguntó con la mano sobre el teléfono.
 
- ¿Qué pretendes?- respondió Philip, pensando en la respuesta.

- Quieren estas pantallas en verde dentro de 3 horas ¿no? - la voz de Jonas sonaba apresurada, casi acelerada.
 
- Pero con energía... ¿verde?. - Philp ya estaba entendiendo lo que pretendía su compañero.
 
- Siempre lo hemos dicho medio en broma, ¿recuerdas?... ¿De qué color son exactamente los Megavatios? - Jonas descolgó el teléfono y comenzó a teclear.
 
- Déjam a mi, Thomas, me debe una. Derivaremos un 20% al centro de transformación. Como el día de la inauguración. Creo que en menos de 2 horas pueden estar a plena capacidad, quizá funcione. - y en el teléfono se escuchó una voz conocida para Philip.

- Centro de mando de Moerdjik. Thomas al habla.- La voz bronca de Thomas también mostraba cierto cansancio.

- Thomas, soy Philip de Gemini. Escúchame porque es importante. Necesito en unas 2 horas un aumento de la frecuencia y unos 2000 caveas extra para derivarlos y mostrarlos en el Centro... - miró los gráficos y tras consultar un listado detallado siguió- seis, en el centro de transformación 6.
 
- A ver, Philip, nos tenéis a ciegas, sin informarnos sobre nada durante más de 24 horas, he estado a punto de demandaros 3 veces a Energía pero no lo hecho pensando que en cualquier momento apareceríais como la caballería y aportaríais algo más que necesario porque, prepárate para lo que te voy a decir, no hemos recibido ningún carguero de carbón en los últimos 15 días, los trenes de mercancías de Alemania llevan parados por el hielo más de un mes y nos queda combustible para 18 horas. Estamos operando con una frecuencia totalmente ilícita y de hecho ya tenemos más de 200 demandas por baja frecuencia sobre la mesa. ¿Y vienes a pedirme que te pinte de verde los molinitos? NO, Philip. No, esta vez ya no, VETE, o mejor dicho, NOS VAMOS A LA MIERDA.- y el sonido de golpe del teléfono al colgar dejó a Philip anonadado.
 
- ¿Qué te ha dicho?- le preguntó Jonas.

- 18 horas. - respondió colgando el auricular lentamente.
 
- 18 horas. ¿Tanto? Quizá podamos llamar a Peter para que retrase la visita...- Le interrumpió Philip mirándolo fijamente a los ojos. Jonas no terminaba de entender lo sucedido.
 
- No, Jonas: en menos de 18 horas Holanda estará a oscuras.
 
- ¿Y qué vamos a hacer? - se preguntó Jonas.

- No lo sé, Jonas, pero a mi me gustaría ser ese frailecillo ahora mismo- y en la pantalla apareció tras las últimas escenas del naufragio energético una toma inesperadamente hermosa...


miércoles, 4 de abril de 2018

Verificación de daños



Queridos lectores,

Hace unas semanas, Héctor Maquieira escribió un post en este blog, describiendo los riesgos a los que se enfrenta el sistema del transporte en el contexto del cambio climático y descenso energético. En este breve post, nos comenta cómo uno de esos riesgos se ha materializado hace poco en su Argentina natal. ¿Hasta cuándo deberemos esperar para tomar cartas en el asunto, para anticipar lo previsible?


Salu2,
AMT

 
LOGÍSTICA TURÍSTICA

¿UNA PROFECÍA AUTOCUMPLIDA?

El pasado Miércoles 14 de Marzo una violenta granizada ocurrida en Buenos Aires averió parte de las flotas de Aerolíneas Argentinas y Austral.    
Una evaluación de un riesgo pronosticado en un artículo anterior.

A veces los investigadores pronostican hechos.

No es que sean magos.   Simplemente son observadores, y eso les permite visualizar fallas que otros no ven, y sobre ello pronosticar, por carácter transitivo, problemas que pueden acontecer.

Entonces con una aguda observación puede pronosticarse el “que”, quedando como incógnita el “cuándo”, el “cómo”, el “dónde”, e incluso la “intensidad” y las “consecuencias” de ese “qué”.

En mi artículo anterior, titulado “El Reporte Negro Mate”, hice, en el punto 2AC,  un somero análisis acerca de los riesgos que el cambio climático le generará al transporte aéreo, mencionando como ejemplo puntual el caso del A320 de Atlas Global, dañado gravemente por una granizada al intentar aterrizar en Ataturk.

De modo que al menos “un” “que” estaba planteado.

Un interesante caso de cuando, como y donde acaba de revelarse esta semana, cuando una violenta granizada averió más de una decena de aeronaves de las flotas de Austral (AU) y Aerolíneas Argentinas (AR)

Ahora las consecuencias del evento son las más interesantes, desde un punto de vista del análisis investigativo.

Ambas compañías han suspendido la venta de boletos durante los días Viernes, Sábado y Domingo siguientes, y prevén una limitación operativa severa para la Semana Santa, que es un momento de pico de demanda.

Por supuesto que esto le generó costos a ambas empresas aéreas, y esto es lo interesante.

Tenemos frente a nosotros dos problemas que estamos subestimando, y para los cuales no tenemos ni plan “B” ni plan “C”.  (Cambio climático y declinación de petróleo) En este caso las aerolíneas van a tener que pasar directamente al plan “D”.  (Contratar buses)

No es el único caso de aviso que me ha tocado.

En Octubre de 2016 le recomendé a mi Ministra de Turismo tomar medidas para evitar un eventual bloqueo de Bariloche ante una probable fuerte nevada en el invierno de 2017.   Mi preocupación era que el FFCC quedare bloqueado. Y ahí me equivoqué. El FFCC operó perfectamente. Lo que quedaron bloqueadas fueron las carreteras y el aeropuerto.

Y… esa nevada… puede repetirse en 2018.   ¿Habremos aprendido esta vez y habremos tomado las medidas de prevención necesarias, o… vamos a volver a tropezar con la misma piedra?

Vamos a ver si acierto.

Si observamos veremos que tenemos los “qués”.

Sabemos cuales son algunos de los problemas que podemos enfrentar, de modo que tenemos que ponernos a trabajar en esos planes “B”, “C” y “D”.

El juego ha comenzado.

Tenemos que tratar de minimizar las pérdidas.

Es deber de los investigadores el dar el aviso.
Y es deber de políticos y empresarios escuchar esos avisos y en base a ello tomar medidas precautorias.

Saludos.

Héctor Maquieira.

lunes, 26 de marzo de 2018

Ciclo "Adiós al coche" en la Sala Beckett de Barcelona

 

Queridos lectores,

Durante este mes de abril que pronto comienza, la Sala Beckett de Barcelona ha programado un ciclo de conferencias, espectáculos y actividades culturales alrededor de una idea clave: "Adiós al coche". Se trata de hacer reflexionar a los espectadores/oyentes sobre el futuro de la ciudad cuando ésta quede liberada del vehículo privado.

A lo largo y ancho de este blog se ha discutido en numerosas ocasiones sobre los problemas que plantea la automoción privada y las negras, negrísimas perspectivas de futuro que tiene: a la imperiosa necesidad de la lucha contra el cambio climático se le ha unido más recientemente una mayor concienciación sobre el alto impacto que tiene el tráfico rodado en las ciudades sobre la contaminación y por ende sobre la salud de sus habitantes. Por si esto fuera poco, está la compleja cuestión que es leit motiv de este blog, el inexorable declive de los combustibles fósiles y el descenso energético que afectarán de manera dramática a la automoción en general y a la privada en particular. Y las pocas alternativas que se proponen, centradas principalmente en la quimera del coche eléctrico, no ofrecen una solución a una escala significativa (el lector interesado en la temática de la automoción privada puede seguir este índice con todos los posts que hacen un análisis exhaustivo del problema). 

Por todos estos motivos, las ciudades están abocadas a un drástico cambio de la movilidad y por ende del uso del espacio público. Sin embargo, un debate de la importancia y del calado que tiene éste es tratado de forma superficial por las instancias públicas, con una proliferación de falsas soluciones y múltiples debates espurios que están hurtando al público general de una discusión real de problemas que les afectan y mucho. ¿Se iría Vd. a vivir al extrarradio de una gran ciudad o a una urbanización aislada si quizá el día de mañana no podrá disponer de un coche?

Plantear este problema no es nada fácil, dado los grandes intereses económicos y sociales implicados, y llegar al público general, al cual más le interesaría estar al tanto de esta discusión, es una tarea casi imposible. Como ha dicho hoy en la rueda de prensa en la que se ha presentado el ciclo uno de sus comisarios, David Bravo, la probabilidad de que la noticia de este ciclo aparezca en los diarios al lado del anuncio de un coche es muy elevada, y pocas cosas mejor que eso ejemplifican cómo intentar plantear este debate choca y chocará siempre contra los intereses de una potente industria que paga espléndidamente su publicidad en los medios.

"Adiós al coche" es, por tanto, una propuesta transgresora y la exploración de una vía diferente para llevar este tipo de cuestiones a la ciudadanía. En vez de hacer un ciclo de conferencias técnicas centradas en el tema, se trata de combinar la presentación técnica con el arte, y además de conferencias más estándar hacer teatro, espectáculo, música, para atraer a un público amplio. De entre todo el catálogo de actividades podemos destacar algunas, como por ejemplo:

Yo mismo tengo la suerte y el honor de participar en este ciclo, el día 24 de abril, con una conferencia más clásica aunque tendrá un planteamiento más abierto y menos técnico que mis charlas habituales ("El canvi de paradigma" | Conferencia de Antonio Turiel https://www.salabeckett.cat/activitat-resta/el-canvi-de-paradigma/).

Si viven en Barcelona o pasan por allí, no desaprovechen esta ocasión para venir y reflexionar sobre qué futuro le espera a las ciudades después del coche.

Salu2,
AMT

lunes, 19 de marzo de 2018

The Oil Crash llega a los nueve millones de páginas vistas




Queridos lectores,

A primera hora de la mañana del día de hoy, 19 de marzo de 2018, The Oil Crash, llegó a los nueve millones de páginas vistas, como muestra la captura de pantalla que abre este post (fallé por uno; gracias a Guillermo, Rafa y Gabriel por sus capturas y a los demás por intentarlo). Las veces anteriores, acumular un nuevo millón llevaba unos 9 meses. Esta vez, sin embargo, han sido necesarios 10 meses y 3 semanas para pasar de los ocho a los nueve millones de páginas vistas. Este ligero retraso se ha debido en parte al menor número de posts publicados desde al anterior efemérides (38, frente a los 41 que se habían publicado de los siete a los ocho millones, y que era entonces el mínimo histórico), un bache de publicaciones confío que quede cerrado en los próximos meses. También es probable que el mayor tiempo transcurrido se deba a que la relativa bonanza económica actual y el mantenimiento de la producción de petróleo, aguantada precariamente por el fracking estadounidense, hace que la temática de este blog haya perdido a ojos de algunos cierto interés. Por desgracia, esta bonanza tiene los pies de barro y como pronto se verá es pasajera, con lo que también es de esperar una revitalización del interés por este blog en los próximos meses.

De acuerdo con Google Analytics, hasta el 18 de marzo de 2018 han entrado 1.351.010 usuarios, mientras que al superar los ocho millones habían entrado 1.240.803 usuarios




Es decir, en estos casi 11 meses han entrado 110.207 usuarios nuevos, lo cual supone un cierto incremento con respecto a la vez pasada (de los siete a los ocho millones ingresaron 100.965 usuarios nuevos), y eso a pesar del menor número de posts. Se ha producido por tanto un cierto repunte en la audiencia, motivado posiblemente porque a estas alturas el blog es bastante conocido y está bien situado, y aunque se toquen menos temas se analizan con bastante profundidad.
Como siempre, cabe destacar el contexto en el que se produce esta efemérides. El último año ha sido convulso en España: un Gobierno precario en Madrid, el órdago independentista catalán contestado de una manera tan dura que ha despertado a algunas bestias dormidas, una mayor coacción a las libertades públicas y una creciente contestación social, desde Murcia hasta los pensionistas, pasando por Lavapiés y la huelga feminista. La situación política en Europa también se está deteriorando, con una creciente fragmentación política como han mostrado las elecciones en Alemania y especialmente en Italia. En la otra orilla del Atlántico, Donald Trump despliega políticas proteccionistas mientras bajo cuerda sostiene la ruinosa explotación del petróleo de fracking aunque el exceso de petróleo ligero no se pueda aprovechar en las refinerías estadounidenses, y la opinión pública de su país le ama y detesta casi a partes iguales. Y fuera del opulento occidente vemos el enquistamiento vicioso y consentido de graves conflictos armados que arrasan una parte de Oriente Medio, en Siria y en Yemen, mientras en el horizonte de los próximos años se atisban nuevos conflictos hasta que estalle el definitivo, el que supondrá la partición de Arabia Saudita. Pero los economistas oficiales siguen alabando la buena situación económica, alimentada de un petróleo barato cuya disponibilidad está condenada a acabar abruptamente en los próximos meses, y el discurso general de las instancias políticas en Occidente es el de la autocomplacencia.


En cuanto a mi, parece que progresivamente voy llegando a un punto de equilibrio entre mis obligaciones profesionales y familiares y la actividad de divulgación. En los próximos meses el balance económico del equipo de investigación que dirijo puede sanearse considerablemente, en parte por la consolidación del equipo como referencia para ciertas actividades concretas, lo cual garantiza unos ingresos más estables. Por demás, estoy convencido que cuando vuelvan los problemas serios con el petróleo (que, como mostraré en un post próximo, están a la vuelta de la esquina) volverá a crecer el interés por los temas que se discuten en este blog y eso también me animará a escribir más ensayos aquí. Como siempre, permanezcan en sintonía.
Salu2,
AMT

sábado, 17 de marzo de 2018

El futuro de las pensiones


Queridos lectores:(*)

Hace poco, un amigo mío de Facebook (gràcies, Jofre) me sugirió que escribiera un artículo aquí sobre el actualmente muy candente en España tema de las pensiones. A priori desechaba la idea por dos motivos. Por una parte, porque aunque el tema tiene evidentes conexiones con el descenso energético y el inevitable declive económico, pensaba que se necesitaría mucha argumentación para enfocarlo correctamente desde la perspectiva de este blog, sobre todo porque al apuntar hacia el futuro parece que uno siempre se tiene que mover en un estrecho filo entre el morboso tremendismo madmaxiano y la idiota autocomplacencia tecnoreligiosa. Por otro lado, yo no soy un especialista en este tema concreto, el de las pensiones en España, y por tanto tendría que tener sumo cuidado de no perderme en ciertos detalles intrincados que pudieran desviar la atención sobre la cuestión que realmente quiero abordar, y que no es otra que la dificultad de mantener un esquema social construido basándose en una realidad socioeconómica no solamente en crisis, sino condenada a desaparecer. Sin embargo, al final he decidido arriesgarme a escribir esta pieza por que creo que puedo aportar algo, como mínimo un punto de vista bastante diferente de los que se suelen oír por ahí, y porque a pesar de mi falta de conocimientos técnicos sobre el tema estoy oyendo decir tales barbaridades y medias verdades orladas con mentiras absolutas que creo que, aunque imperfectos, mis argumentos pueden ser de más utilidad que según cuales.

En mi discusión me voy a centrar en el caso de España, porque aunque sea específico me da la impresión de que muchas de las conclusiones van a poder ser fácilmente extrapolables a otros países. Al referirme a las características del sistema de pensiones español, describiré en trazo grueso estas características porque, como he dicho, tampoco yo lo conozco en más detalle; y de antemano pido perdón por los errores y omisiones que sin duda cometeré, apelando a la paciencia de los lectores para quedarse con la conclusión más general, la validez de la cual no reposa tanto sobre esos detalles. Por supuesto agradeceré a cualquier lector que me señale los errores que encuentre en el texto para que pueda corregirlos.

Como es un post bastante largo, lo dividiré en siete secciones para facilitar su lectura.

Cómo funciona el sistema de cotizaciones a la Seguridad Social.

En España, a cada trabajador por cuenta ajena (es decir, empleado en una empresa o administración pública) se le descuentan obligatoriamente unos 180 euros por cada paga (en España lo más habitual son 14 pagas anuales, 12 mensuales y 2 extraordinarias) como contribución a la Seguridad Social (por supuesto, estoy hablando aquí del Régimen General; existen otros muchos regímenes específicos para diversos colectivos de trabajadores). Esta contribución que hace cada empleado sirve para mantener el sistema de Seguridad Social, que no solamente dota las pensiones públicas sino también el sistema de salud y los servicios sociales.

La contribución de los trabajadores no es la única, ni siquiera la mayoritaria, de la que se nutre el sistema de Seguridad Social español. Por cada trabajador asalariado que tiene una empresa, la propia empresa debe obligatoriamente satisfacer una cuota patronal a la Seguridad Social, y dicha cuota corresponde aproximadamente al 30% del salario bruto del trabajador. Por tanto, incluso en el caso de trabajadores mileuristas la empresa contribuye más a la Seguridad Social que el propio trabajador (excepto en el caso de exenciones o minoraciones de esta cuota, cosa de la cual también hay un catálogo extenso).

Por último, el propio Estado y las Comunidades Autónomas prevén en sus presupuestos una financiación adicional para ciertas componentes del sistema de Seguridad Social, principalmente en el capítulo de Sanidad y en menor medida en otras prestaciones sociales. Esta parte de la financiación está, por tanto, sufragada con los impuestos que se le aplican a todos los ciudadanos y a las empresas.

Un caso especial que me interesa destacar es el de los trabajadores autónomos. Se trata de gente que no trabaja para otra persona, sino que son sus propios empleadores. La figura del autónomo estaba pensada para los propietarios de pequeños negocios o para quien ejerce las llamadas profesiones liberales (por ejemplo, un abogado, un arquitecto, un médico con consulta propia...). Se trataría, por tanto, de gente con actividad o negocio propio, el cual les proporciona suficientes beneficios como para poder costearse su propia Seguridad Social. Aunque la casuística en este caso es bastante diversa, en líneas generales los autónomos tienen que hacer frente a una cuota obligatoria semejante a los 180 euros por nómina de los trabajadores asalariados, y tienen la opción de satisfacer una cantidad mayor equivalente a una cuota patronal minorada, con la que tendrían derecho a una mejor pensión (ver siguiente sección). El problema con los autónomos es que es una figura de la cual se ha abusado en España, gracias a la desidia si no complacencia de las autoridades, y hoy en día hay muchos trabajadores que en realidad lo son por cuenta ajena pero que se dan de alta en el régimen de autónomos aunque su estipendio no sea tan alto como para que tal cosa les fuera razonable, simplemente porque la empresa que los emplea se ahorra de este modo la cuota patronal. Estos trabajadores sufren una importante disminución de sus ingresos netos con respecto a los brutos, y generalmente cotizan lo mínimo a la Seguridad Social, con el consiguiente perjuicio para ellos a largo plazo.

Cómo funciona el sistema público de pensiones.

El hecho de haber cotizado a la Seguridad Social da derecho a recibir una pensión de jubilación al terminar la vida laboral, a otras pensiones asistenciales si fuera necesario (incapacidad, viudedad,...) y también a recibir asistencia sanitaria gratuita en el sistema público de salud. Algunos de estos derechos, particularmente las pensiones de jubilación, mejoran cuanto más años se haya cotizado a la Seguridad Social y cuanto más alta haya sido la contribución (contando en este caso la cuota patronal, lo cual para el trabajador, a efectos prácticos, es haber recibido un mejor sueldo).

Es importante tener en cuenta que el haber cotizado le da al trabajador un derecho reconocido por el Estado a través del sistema de Seguridad Social, pero en modo alguno puede considerarse que el trabajador haya puesto "su" dinero en una hucha personal. En realidad, los trabajadores en activo que están cotizando hoy están pagando las pensiones de los pensionistas de hoy, y sus pensiones del mañana serán pagadas por los trabajadores en activo en ese mañana. Es decir, que uno se gana ese derecho para el mañana pagando las pensiones de hoy.

El hecho de que uno no esté ahorrando "su" dinero y que todo lo que consiga sea un compromiso formal del Estado para que se le pague en el futuro hace que mucha gente considere el sistema de pensiones una estafa legalizada y obligada por el Estado. Sin embargo, a pesar de sus limitaciones en realidad este sistema es el mejor, el más robusto y el que mejor defiende los intereses del conjunto de los ciudadanos, como explicaré en las dos próximas secciones.


La alternativa: los planes de pensiones.

Desde hace ya unos cuantos años los bancos ofrecen la posibilidad de que los trabajadores que cuenten con suficientes recursos inviertan sus ahorros en planes de pensiones. Los planes de pensiones no son más que depósitos a largo plazo, a los cuales el Estado acuerda imponer una fiscalidad muy baja porque su finalidad última es que la persona viva de  sus ahorros cuando ya no trabaje.

El problema principal de los planes de pensiones es la inflación. Hagamos un ejercicio simple. Imagínese que decide que guardará una parte de sus ahorros anuales en una caja y los mantiene ahí durante 30 años para usarlos en su vejez. Imaginemos ahora que la inflación media durante esos 30 años es del 3% anual (no es tan descabellado: que la inflación ahora sea tan reducida no quiere decir que siempre lo haya sido durante los últimos 30 años). Pero vamos a suponer que es Vd. un tipo con suerte y que consigue que le actualicen su sueldo de acuerdo con la inflación, con lo que la cantidad que Vd. consigue ahorrar de su dinero sube también un 3% cada año. Pongamos que el primer año Vd. puso en su hucha de pensiones 1.000 euros. El segundo año pondría 1.030 euros, es decir, un 3% más, aunque debido a que ésa es precisamente la inflación los 1.030 euros del segundo año tienen el mismo poder adquisitivo que los 1.000 euros del primer año. El tercer año pondría Vd. 1.060,9 euros porque 1.060,9 =1.030 x 1,03, y esos 1.060,9 euros que Vd. habría contribuido tendrían el mismo poder adquisitivo que los 1.030 del segundo año o los 1.000 del primer año. Y así sucesivamente. Al cabo de 30 años Vd. tendría en su hucha 1.000 x (1+1,03+1,03²+1,03³+...+1,03²⁹)=47.575 euros. El problema es que el poder adquisitivo del dinero que guardó en la hucha dentro de 30 años equivaldría a 47.575/1,03³⁰=19.600 euros de ahora mismo. El caso es que Vd. renunció al equivalente en poder adquisitivo de 1.000 euros de ahora mismo cada año durante 30 años, es decir, redujo su poder adquisitivo en 30.000 euros de ahora mismo a lo largo de esos 30 años, para tener al final del período menos de 20.000 euros. En suma, por culpa de la inflación sus ahorros han perdido un tercio de su valor real.

Para eso se inventaron los fondos de pensiones, para intentar compensar el efecto de la inflación y que el que invierte su dinero en ellos no pierda poder adquisitivo real. Y la manera que tienen de combatir la inflación en sencilla, en principio: el dinero que se va depositando en el fondo de pensiones se invierte en negocios con una rentabilidad no necesariamente muy alta (basta con que gane a la inflación) y lo más segura posible. Los valores en los que se suelen invertir los fondos de pensiones son grandes empresas: petroleras, eléctricas, bancos, automovilísticas, farmacéuticas...

El mayor problema que plantea la estrategia de los fondos de pensión es que, en una inversión a 30 años vista, es muy difícil que no se produzca en algún momento una gran crisis que lleve al traste todo el beneficio acumulado. Inclusive, si la crisis es muy grave y dependiendo de la cartera de inversiones del fondo, se pueden producir pérdidas netas, que aunque no sean nominales sí lo sean en términos de poder adquisitivo. De hecho, si uno mira la evolución de los fondos de pensiones durante los últimos años se puede ver que mayoritariamente han tenido poca o ninguna rentabilidad, con lo que sus impositores no han mejorado mucho con respecto a la hucha que comentábamos arriba, y además han incurrido en el riesgo de perderlo todo.

Una cosa curiosa, tanto de estas inversiones como de cualquier otra, es que la Hacienda pública considera rendimientos del capital sujetos al pago de impuestos cualquier interés obtenido de un capital, cuando, si se creyesen los mismos principios que se aplican en el cálculo de la inflación, deberían descontar ésta. Si yo tengo un capital a un 1% de interés y la inflación ese año sube un 2%, en realidad no he realizado ningún beneficio real, sino que he perdido un 1% de poder adquisitivo (esto es, con mi capital más mis intereses puedo comprar un 1% menos de lo que podía comprar el año anterior). Sin embargo, Hacienda aplicaría en este caso el criterio de que ha habido unos beneficios del 1% y estos beneficios son tasados. Esto, que no tiene demasiada importancia cuando se habla de depósitos a plazos relativamente breves, resulta capital en los fondos de pensiones, pudiéndose dar la paradoja de que a pesar de haber tenido unas pérdidas reales en términos de poder adquisitivo uno tenga que pagar impuestos y por tanto incrementar esas pérdidas.

Por otro lado, es importante destacar que los fondos de pensiones están obviamente orientados a las clases medias. A los muy ricos todo esto, en realidad, les da completamente igual: ellos ya tienen sus vehículos de inversión y múltiples maneras para evitar pagar impuestos, y así mismo pueden asegurarse la vejez sin demasiados sobresaltos. Pero al darle acceso a las clases medias a fórmulas de inversión que solo nominalmente se parecen a las de las grandes fortunas, los fondos de pensiones alimentan la ficción de que la manera de "gestionar el propio patrimonio" es servirse de "las posibilidades que brinda el sistema financiero" capitalista. La realidad es mucho más cruda, puesto que la exposición al riesgo, al ser por un período tan largo, es mucho mayor, como ya hemos comentado más arriba; y en definitiva los fondos de pensiones son una pésima opción.


Las pensiones como contrato intergeneracional.

Se suele decir que el actual sistema de pensiones y de seguridad social fue creado por Otto von Bismarck, a finales del siglo XIX. No es en absoluto casual que el primer Estado-nación con una estructura moderna, la Prusia Bismarquiana, estableciera una estructura de seguridad social y en particular de protección de las rentas de sus mayores. En épocas anteriores, la única garantía de no tener una vejez atormentada y miserable eran los hijos. Pero con la nueva estructura estatal se hace necesario desligar los vínculos familiares tan estrechos anteriores, para que los hijos puedan ir a la guerra o para que la gente acepte trabajar en fábricas durante todo su vida útil en vez de asegurarse el acceso a un mínimo pañuelo de tierra que poder cultivar y del cual vivir toda su vida.

El sistema de pensiones como el que hay en España se basa en un compromiso establecido por el Estado, como indicábamos más arriba, pero es en realidad un contrato intergeneracional: los jóvenes cuidan de los viejos. Yo no soy lo que se dice un entusiasta de los Estados, pero entiendo que tal sistema puede funcionar, y no solo eso, sino que proporciona más seguridad a las personas, y por tanto al conjunto de la ciudadanía, que el clásico apoyo dentro de la familia. En realidad, el contrato intergeneracional que representan las pensiones lo que hace es crear una gran familia que es toda la ciudadanía, donde todos los jóvenes se están ocupando de garantizar una vejez digna a todos sus mayores. La colectivización de esta "ayuda entre generaciones" tiene muchas ventajas. En primer lugar, es inmune a los efectos de la inflación a lo largo de los años (son los que producen la riqueza de hoy los que destinan una parte de la misma a cuidar a los necesitados de hoy). Además, el hecho de que la tarea se asuma colectivamente hace que el destino de una persona concreta no dependa de su suerte o la de su familia: aunque una persona sufra más enfermedades, sus hijos mueran antes que él o no tenga hijos no tienen que temer que sus últimos días los pase en la miseria. La mala suerte de unos se ve compensada con la buena de otros y así todo el mundo tiene cierta garantía de dignidad. Finalmente, las personas más longevas no tienen por qué angustiarse ante la perspectiva de quedarse sin apoyo. Al colectivizar el cuidado intergeneracional se consigue que las anomalías, tanto positivas como negativas, no tengan ningún peso y que lo único importante para garantizar la sostenibilidad del sistema es que los promedios - que son más fáciles de evaluar y de controlar - estén controlados: cuál es la esperanza de vida, cuál es el promedio de días de baja que sufren los trabajadores, etcétera. En suma, es un sistema que da mayor seguridad individual a la clase trabajadora.

Desde el punto de vista de la clase trabajadora, este contrato intergeneracional resulta relativamente ventajoso también económicamente. Con los 180 euros mensuales que contribuyen a la Seguridad Social, incluso aunque todo se destinase a pensiones, no podrían sufragarse una pensión decente ni con el mejor plan de pensiones del mundo. Incluso contando con el 30% de su sueldo bruto de la cuota patronal su pensión no llegaría ni a mileurista si no hubiera tenido un sueldo bruto de al menos 2800 euros al mes. A pesar de lo exiguo de las pensiones españolas, el rendimiento del sistema actual es mucho mayor que lo que se contribuye precisamente porque se basa en promedios: algunos contribuyen muchos años pero no viven mucho para disfrutarlo, ayudando a los que sí que pueden llegar a hacerlo.

La existencia de un sistema de pensiones es un mecanismo que fomenta la estabilidad social. La gente puede aceptar trabajar toda la vida en trabajos no demasiado bien remunerados si sabe que al acabar su vida laboral no se morirá de hambre inevitablemente. En el caso particular de España, las pensiones de jubilación están siendo un último resorte para evitar un estallido social: en demasiados casos, las pensiones de los abuelos ayudan a mantener a hijos y nietos con empleos muy precarios o directamente sin empleo.


Por qué se ataca actualmente al sistema público de pensiones

Porque estamos llegando a un momento histórico: El fin del crecimiento. Por las razones que hemos analizado en extenso en este blog, el sistema económico actual, basado en un crecimiento ilimitado en un planeta finito, está llegando a su fin. Incluso en estos últimos tres años, en los que los bajos precios del petróleo han permitido mejorar su economía a un país importador como España, lo cierto es que la recuperación real no llega a sus clases medias, ni llegará. El momento actual es de impasse, mientras la actual situación de precio bajo del petróleo se acerca a su fin precipitado y descontrolado, lo cual desencadenará una terrible crisis económica. Es igual si esta crisis se acaba desencadenando este año o el que viene; en las condiciones actuales no pasará de 2020 antes de que vivamos de nuevo las peores escenas del 2008. Y si en este momento la situación no es agradable, entonces será mucho peor.

La ausencia de crecimiento económico pone doblemente en peligro el sistema de pensiones. El peligro directo es porque con nuestro sistema económico sin crecimiento se destruye empleo, y si se destruye empleo hay menos cotizantes para mantener a los pensionistas. Pero hay otro peligro, aún más serio pero menos directo y por tanto menos evidente. Y es que, en ausencia de crecimiento económico, los grandes capitales buscan desesperadamente las últimas oportunidades, las más marginales, para conseguir beneficio, es decir, para conseguir un interés por su inversión. Pero como el crecimiento económico se acaba, las únicas posibilidades para conseguir un rendimiento no están en actividades productivas, sino esencialmente en la apropiación de bienes y patrimonios de otros. De quien sea, en realidad. Y lo más fácil es ir a por el patrimonio de la clase media, porque es mucho más manipulable y dispone de menos información.

Este proceso de esquilmamiento final de las clases medias, el descenso forzado hacia la Gran Exclusión, tiene muchas facetas. Es la devaluación interna vía degradación de los salarios, es el aumento de los costes reales de la vida (encarecimiento de la energía, entre otros) y en última instancia es la apropiación directa del patrimonio. Un ejemplo de esa apropiación de patrimonio en España, consentida por los poderes públicos cuando no legalizada, la vimos con el escándalo de la venta masiva de participaciones preferentes justo antes de que las cajas de ahorro implosionaran: miles de millones de euros, que representaban los ahorros de millones de trabajadores tras una vida de esfuerzos, se esfumaban entre mentiras y engaños.

Sin embargo, ya cada vez van quedando menos nichos de este último negocio del capital, el saqueo de las clases medias, y la penúltima frontera son los pensionistas. A los pensionistas, principalmente a los jubilados, se les está sometiendo a una pinza destinada a que pierdan la fe en el sistema público de pensiones y que adopten otros sistemas que finalmente servirán para levantarles su patrimonio.

Por un lado, se está permitiendo una degradación del sistema público de pensiones, con una serie de medidas legislativas pensadas para reducir el poder adquisitivo de las mismas. Las últimas revalorizaciones son inferiores a la subida oficial de los precios, con lo que la renta disponible de los jubilados es cada vez más pequeña. Encima, la reforma de las pensiones que introdujo el PP en la pasada legislatura, particularmente el llamado "factor de sostenibilidad", garantiza una continua degradación de las pensiones de jubilaciones. El "factor de sostenibilidad" consiste esencialmente en fijar la cantidad máxima de dinero que va a percibir un jubilado, independientemente de cuantos años viva. Por ejemplo, si las estadísticas del Ministerio dijeran que la esperanza de los mayores de 67 años ha pasado de 20 a 25 años más, se reparten las prestaciones entre 25 años, lo cual en la práctica supone un descenso de la pensión del 20%. Es un completo contrasentido, una artimaña contable disfrazada de decisión analítica y técnica, porque no se tiene en cuenta a todos los cotizantes que mueren antes de llegar a los 67 años, y es que un aumento de la esperanza de vida de los que ya tienen más de 67 años no implica necesariamente un aumento de la esperanza de vida general, así que el cálculo ni tan siquiera se tendría que hacer como se hace. Pero es que tampoco tiene sentido que se penalice a la gente por vivir más: se tendrían que recalcular factores, cotizaciones y demás, y eventualmente cubrir lo que faltase con impuestos (más sobre eso al final). Mientras tanto, algunos acólitos de esa religión destructiva conocida como Liberalismo Económico se pasean por las tertulias de radio y televisión denostando el sistema público de pensiones, calificándolo de estafa piramidal (sin considerar que lo que verdaderamente es una estafa piramidal es nuestro sistema económico) y en general proyectando dudas al ciudadano de a pie.

El otro brazo de la pinza consiste en la idealización de las soluciones financieras para complementar la pensión pública. De un lado tenemos los planes de pensiones, cuyas condiciones de rescate anticipado el gobierno de España acaba de dulcificar, y de los que en general se hace más publicidad ahora mismo, a pesar de los problemas que les son inherentes y que ya hemos comentado. Por el otro, se promocionan productos como las hipotecas inversas, que esencialmente es una renta vitalicia para el jubilado que está respaldada por una propiedad inmobiliaria. A la muerte del suscriptor de la hipoteca inversa, sus herederos deben decidir si cancelan la deuda para poder tomar posesión de esa propiedad, o si no se la queda el banco. Las hipotecas inversas son una manera muy eficaz y barata que van a tener los bancos para apropiarse de los bienes inmuebles de las clases medias, porque mucha gente no se va a poder permitir pagar esas deudas aún cuando la casa sobre la que pesan valga sensiblemente más dinero.



La financiación de las pensiones: posibilidades para el futuro.

Si somos conscientes de que el crecimiento económico está llegando a su fin y que, además, lo único que nos espera por delante es el decrecimiento, debemos comprender que productos financieros de cualquier tipo van a ser ruinosos, porque su rentabilidad va a seguir la de la economía y por tanto va a ser negativa. Los fondos de pensiones no son una excepción a esta regla y por tanto constituyen un suicidio económico en un mundo en decrecimiento.

La única vía para mantener un sistema de retribución para la gente que ya no puede trabajar ha de pasar, por tanto y forzosamente, por un mecanismo público. Sería muy conveniente que se explicitara el carácter de contrato intergeneracional que tiene, para que la gente comprendiera por qué se deben dotar a las pensiones de recursos suficientes. Un aspecto que nuestros líderes dejan una y otra vez de lado es que no hay absolutamente ninguna barrera legal o técnica que impida que las pensiones se financien aunque sea parcialmente con impuestos. La insistencia en que los fondos que financian las pensiones han de salir de las cotizaciones es negarse a aceptar que a lo mejor la sociedad prefiere dar otros usos diferentes a los actuales a los Presupuestos Generales del Estado. Como norma general, se acepta a pies juntillas que los porcentajes dedicados a cada partida de gasto de los Presupuestos son los adecuados y necesarios, pero eso no es así necesariamente, y particularmente en los muy onerosos capítulos de Obra Pública y de Defensa. Dada la proverbial ineficacia y corrupción de la Obra Pública, no es evidente que un descenso de la inversión en la misma se traduzca en un descenso de igual proporción de la actividad económica; y si eso es así para la Obra Pública imagínense cómo deber ser en Defensa. A eso hay que añadir las multimillonarias partidas que se han dedicado al rescate bancario, a indemnizaciones varias (como la del almacén de gas Castor) o al rescate de infraestructuras deficitarias (como las autopistas radiales de Madrid): simplemente con el pago que se ha hecho para rescatar la última autopista radial se hubiera podido incrementar las pensiones de jubilación unos 300 euros al mes durante un año. La sociedad tiene derecho a tomar una decisión sobre cómo quiere encarar el declive, y por ello los porcentajes destinados a las diversas partidas pueden cambiar, apareciendo alguna nueva (como la cofinanciación de las pensiones) y quizá desapareciendo alguna de las antiguas. Negarse a discutir esos porcentajes es antrincherarse en la idea de que la presente crisis es pasajera y que todo volverá a ser como antes, lo cual no solo es falso sino que puede llevar a una gran inestabilidad social.


Conclusiones
 
Las pensiones públicas son un derecho que se la ha garantizado a los trabajadores en aras de la estabilidad social y que favorece el mantenimiento de una sociedad industrial con especialización del trabajo. Este derecho no consiste en el acceso a unos ahorros que el cotizante hubiera acumulado a lo largo de los años, sino la participación en un sistema colectivo de ayuda mutua en lo que constituye un verdadero contrato social transversal e intergeneracional.

La desaparición de oportunidades de inversión para el capital por la llegada de un momento histórico, el fin del crecimiento económico, está llevando a un debate espurio sobre el significado y el destino del sistema público de pensiones, falso debate que trata de camuflar que el gran capital no quiere perder sus privilegios y en particular porfía por asegurarse un retorno que considera adecuado para sus inversiones aunque sea a costa de esquilmar todos los recursos de las rentas del trabajo y del Estado.

El presente ataque al sistema público de pensiones acaba siendo un ataque a la estabilidad del edificio social tal y como lo entendemos ahora. De proseguir en esta dirección, se acabará en una revolución o en el establecimiento de un sistema autoritario y fuertemente represivo.

El verdadero debate que se debería abrir es sobre cómo se deben obtener y utilizar los recursos públicos en un mundo abocado inevitablemente al decrecimiento. Las dificultades y complejidades de este momento no significa que no haya soluciones posibles y perfectamente viables, pero el debate se debe plantear de manera honesta y transparente. Desgraciadamente, nuestros líderes políticos esquivan esta cuestión, en la mayoría de los casos porque son completamente ignorantes de la misma y porque asumen que las transformaciones económicas que se llevan operando en la última década son parte de un ciclo y por tanto algo pasajero, cuando en realidad son el preludio de cambios aún más drásticos, profundos y definitivos. Sin una dosis de realismo y un asesoramiento técnico más imparcial, las políticas actuales nos abocan irremisiblemente a la demagogia, al populismo, a la ineficacia y por ende a la inestabilidad social.
 

Salu2,
AMT

(*) Sebastián, eso dos puntos van por ti. Al final volveré al redil.